“Como siempre, esta es una visión personal.
Utilizo los perfumes en los tejidos y no en la piel, por tanto, su duración es alta y se ve poco alterada por no entrar en contacto directo con el sudor. Pero sí con mi tabaco.
Es un aroma profundo, dulce y seco. Para mí, abre dulce y lo que se retiene es la sequedad de una madera tostada al sol, un poco punzante pero no es desagradable ni tampoco abrumadora. Aunque es cierto que es diferente al típico perfume amaderado.
El dátil está presente pero no es su versión dulzona, sino ese dátil también secado al sol que se mezcla con el clavo.
No lo compres a ciegas. Prueba una muestra o acércate a la tienda, ya que es particular y diferente.”