“Es un perfume lleno de capas y de una duración brutal. Se inicia con un dulzor cítrico y mantecosidad propia del iris. Después pasa a una fase amaderada de gran duración en la que se resalta el vetiever. Finalmente queda un aroma almizclado que dura la vida y es brillante. Es uno de mis favoritos de Monegal, me evoca ese jersey viejito pero extremadamente comfortable que sacamos en los días más fríos de invierno.”