“Velvet Chocolate de Theodoros no consigue capturar la complejidad esperada de un aroma chocolatoso. El chocolate se percibe plano y lineal, sin profundidad ni evolución, lo que lo vuelve monótono y algo hostigante con el tiempo. Carece de dinamismo y no ofrece sorpresas olfativas, resultando en una experiencia aburrida y predecible.”